This Modern Life Un blog de Ibai Garcia

13Ene/100

Del SaaS al Contenido como servicio

No es nada nuevo que la industria de los contenidos debe evolucionar y está intentando reinventarse. Si hace un par de años el boom y uno de los términos favoritos era (y sigue siendo) el SaaS (Software as a Service o Software como servicio), el futuro cercano nos traerá los contenidos como servicio.

Spotify ha abierto las puertas a algo que ya había mostrado, por ejemplo, Apple con su iTunes o el mismo Netflix con películas. Pagamos por simplicidad, por ahorrarnos tiempo, por asegurarnos una calidad y un estandar. En definitiva, pagamos por el servicio. El contenido está disponible en otras fuentes, pero ello implica posibles problemas de compatibilidad, posible baja calidad de la copia, tiempo de espera para la obtención de la copia superior, etc.

Y volvemos a hablar de Amazon, por qué con el Kindle reafirman que la gente está dispuesta a pagar por contenidos cuando estos están vinculados a un servicio atractivo. Los libros electrónicos estaban ahí antes de la llegada del lector de Amazon, los libros se podían conseguir en muchas otras fuentes, y a menor precio (hasta un 100% más baratos). Pero la simplificación de la adquisición ha hecho que los e-books se generalicen, todas las grandes librerías lancen el suyo y los libros digitales superen en ventas a los libros tradicionales. Cuando el tiempo es dinero y cada vez tenemos tiempo, terminamos pagando por él (uno de los temas centrales del último libro de Chris Anderson).

En breve, y con la sucesiva generalización de la banda ancha en el movil y la democratización de las tarifas veremos como Spotify, o productos similares, toman parte y sustituyen nuestra selección musical por un catálogo casi infinito de música accesible desde cualquier rincón del planeta (algunos anunciaban un posible acuerdo para que Spotify fuera integrado en el nuevo Nexus One de Google). Por menos de 10 euros al mes. Apple también ha movido ficha y no quiere quedarse obsoleta, haciendo efectiva la compra de Lala que le permitirá pasar de un servicio de pago por descarga a un servicio de pago por subscripción. Pero un servicio al fin y al cabo.

La tendencia es clara. Poco a poco dejaremos de poseer contenidos para tener 2-3 subscripciones más otro par de dispositivos que nos permitan disponer de otro tipo de contenidos en cualquier momento y en cualquier lugar, liberando nuestras estanterías y bibliotecas y dandonos acceso a una librería infinita.

La biblioteca de Alejandría en la palma de nuestra mano.