This Modern Life Un blog de Ibai Garcia

10Dic/091

¿Seguir o no seguir? He ahí el dilema

Llevo días dándole vueltas a escribir una entrada acerca de la necesidad o no de seguir a todos nuestros "followers" en Twitter.

Por un lado, "gurús" a la altura de Guy Kawasaki lo incluyen en las mejores prácticas del canal, pero este mismo nos "spamea" con tweets repetidos algo que en mi opinión es muy cuestionable.

Por el otro lado, tenemos el problema de que a partir de cierta cantidad de canales en nuestra lista, los tweets que recibimos comienzan a ser inmanejables. Para salvarnos de esto, bien es cierto, que disponemos de herramientas que incluyen las propias listas de Twitter.

Por último, al contrario que Facebook, el propio sistema invita a la comunicación asíncrona: yo leo lo que tu dices, pero tu no tienes interés en lo que yo digo por lo que no me sigues. Si, también es cierto, que de bien nacido es agradecido.

Y es que hoy alguien en "Le Web" comentaba que Twitter no pretende crear comunidades ni pretende ser una reunión de amigos. Es un lugar, y en esto estoy de acuerdo, que la gente va y comparte lo que le interesa. De igual modo que un blog, si a alguien le parece que lo que tienes que decir tiene un valor te seguirá pero en caso contrario, no lo hará. Esta opinión no debería cambiar en base a que a ti te parezca interesante lo que yo diga.

¿Por qué? Porqué el "follow back" es más un acto de cortesía que algo que aporte valor real. Y en cambio, tal y como hemos comentado, provoca mucho ruido llegados ciertos límites. Podemos usar listas, cierto, pero entonces las cuentas que seguimos dejan de tener valor y pasan a ser el equivalente de un "amigo en Facebook" en comparación con un amigo en el mundo real: más falso que un iPhone chino.

En definitiva, hacer mofa porque algunos respetados analistas-estudiosos de la Red no os devuelvan los "follows" no implica que no entiendan el medio. O quizás es que yo tampoco lo entiendo.