En pleno revuelo sobre los créditos no asignados de Free, el nuevo libro de Chris Anderson, un post está montando bastante revuelo al intentar desmontar el articulo-libro del editor en jefe de la celeberrima Wired.
Y ántes de poder leer el libro, me gustaría añadir algunos comentarios sobre la entrada en cuestión. Y es que desde el inicio el razonamiento es totalmente erróneo. Un modelo basado en lo gratuito, no es un modelo que no genere beneficio. Esto debería ser una obviedad que parece pasar por alto.
Éste es un tema muy recursivo. Cientos de e-mails en cadena o la nueva tendencia de los grupos en Facebook. El modelo en Internet es, fue y será gratuito para el usuario pero no para los clientes. Si bien es cierto que existen diferentes alternativas como el freemium, los usuarios nos hemos acostumbrado a lo largo de los años a disfrutar de servicios gratuitos, dar marcha atrás ahora y que una empresa pretenda cobrar por ello es un suicidio comercial. Lo más normal será que cualquier grupo de desarrolladores (o empresa con más vista) replique el servicio en días-semanas y ofrecerlo Gratis.
Es como intentar pedirle de vuelta a un niño un caramelo. Puede que lo recuperemos, pero no habrá mucho que se pueda sacar de ahí.
Pero el autor no solo erra en este punto si no que alega que ser gratis significa ser fácilmente sustituido, y es por ello de los ciclos de las redes sociales.
Aquí hay más espacio al debate, pero la conquista y posterior perdida del "territorio" de las redes sociales está más relacionado, en mi opinión, con la curva de adopción de la innovación. "Early adopters" que llegan, encuentran algo que probar y empiezan a jugar con ello. Generan tendencia y otro gran grupo les sigue. Posteriormente se populariza, y el producto comienza a perder interés para los primeros.
En otras palabras, un grupo de geeks aterriza en Twitter, comienzan a usarlo y en su circulo se empieza a popularizar por el potencial. Llegan bloggers y usuarios que han leido lo interesante de la aplicación comienzan a utilizarla. Los circulos de amigos crecen y el "boca a oreja" tanto en MundoReal como en los círculos de virtuales hacen que la red crezca. El buzz generado, hace que la curva de adopción se dispare y empiezas a encontrarte hasta tus progenitores en ella. Tiempo en el cual, los primeros "colonos" abandonan el "territorio" por dos razones principales: el ratio señal/ruido que alcanza la red es excesivo y no hay necesidad de que la señal que ellos generan pueda ser captada por decenas de personas que no les interesa.
En este caso sí que es muy fácil empaquetar la casa y marcharse, ya que lo que a alguien le podría parecer importante (contactos, información que dejan, etc) no es relevante en este caso, por que para entonces la red social se ha convertido en un estercolero. Pasó con el IRC-hispano como forma primitiva de red social, pasó en Fotologs, es-flogs y demás, pasó en mySpace y curiosamente está pasando en Facebook.
En resumen, la migración se da más por irse a un sitio limpio que por irse a un sitio mejor.
Este no es el caso de Google vs Yahoo, donde se trata de una redefinición de la página de inicio del navegador del que ya he hablado en anteriores ocasiones, así que no me voy a repetir.
Y todo ello sucediendo a una velocidad muy superior a la evolución de las empresas no-digitales.
Estoy harto de Facebook. Harto de su molesta publicidad. De que volvamos 10 años atras en el tiempo en materia de anuncios digitales. De su nula contextualidad y su maltrato reiterado al usuario.
Hace unos meses todavía consideraba a Mark Zuckerberg como un visionario. El hecho de plantar cara a las diferentes ofertas por su empresa hacía pensar que tenía un plan magnífico que le permitiría sacar un rédito aún mayor a toda la información que desvelamos a la compañía. Pero no es así.
El rechazo de las ofertas es más probable que fuera debido a unos malos consejeros, o bien a un mal equipo directivo que a día de hoy es incapaz de sacar partido a la red social por excelencia.
Y es que los modelos de negocio actuales no encajan, tal como ya comenté meses atrás en relación a Tuenti, con las redes sociales. Tienen toda nuestra información, así que cuanto menos deberían molestarse en poner anuncios que nos interesen, y es más, diría que es vital no abrumar al usuario con anuncios y buscar nuevas fuentes de ingreso a cambio de eso tan valioso que llamamos información.
Ya sé que esta entrada suena más a pataleta que a algo meditado, pero llevo días observando los anuncios que aparecen en mi cuenta y no he contado ninguno (de docenas que se han impreso) que si quiera pudiera interesarme en un momento dado.
Así que señores de Facebook, desde aquí os digo, ¡No quiero descargarme politonos!