This Modern Life Un blog de Ibai Garcia

4Ene/102

El regalo de estas Navidades

O al menos eso nos han intentado vender por todos lados. Estoy hablando, de los e-books, o esos "aparatos del demonio" que han venido a destruir la industria bibliográfica.

Muchos hablan ya de que el Kindle de Amazon será el Ipod de la nueva década y que la propia tienda se convertirá para los libros lo que Itunes es a la música. Esto es, vender soluciones en vez de vender libros o discos y aparatos electrónicos. Muchas son las líneas que sostienen esta tesis, aunque pocas o ninguna hacen mención a dos puntos que me parecen interesantes mencionar.

Por un lado y al contrario que el Ipod, Amazon no soporta el estandar de facto de la industria (epub). Si bien es cierto que por mediación de Calibre (o aplicaciones similares) podemos adaptar estos archivos esto supone salirnos de la solución integral propuesta por Amazon. Esto hace que la propuesta de Bezos apueste mucho más fuerte por que toda lectura que se haga en dicho dispositivo venga de contenido comprado en su tienda. Y el contenido en español allí es más bien escaso, por decir algo. Por muy interesante que sea la versión internacional proporcionando acceso al dispositivo a todos aquellos que no residimos en territorio norteamericano, esta propuesta "a medias" hace que de momento sólo sea interesante para "geeks" y personas que consumen libros mayormente en inglés.

El segundo detalle interesante que nunca entra en la ecuación es que antes de la llegada másiva de los reproductores de mp3 en general y del de Apple en particular era habitual utilizar Walkmans, Discmans o incluso reproductores de Minidisc. El cambio era tecnológico, no cultural. "En vez de comprarme un reproductor para las cintas o los CDs que tengo en casa, me compro esto y me llevo todos los discos que tengo". Era un gasto asumido.

En el caso de los ebooks esto no es así. Cualquiera que quiera leer el libro que tiene en casa, lo coge y se lo lleva en la bolsa para leerlo donde más le convenga. Comprar un libro electrónico para cualquier español en tiempos de crisis supone hacer las cuentas para ver si "sale rentable". Y para justificar el ahorro económico de la compra de uno de los dispositivos vendidos por Amazon, hay que comprar decenas en formato digital. Similar a lo que ocurre con el canon, tener el dispositivo sirve de justificación perfecta para descargarse todo y más ya que "hay que compensar lo que vale el invento".

En definitiva, no veo el mercado español lo suficientemente maduro como para garantizar el éxito comercial de un producto así. Y además a la propia industria no parece interesarle acelerar este proceso.

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