This Modern Life Un blog de Ibai Garcia

12Ago/080

The Imax Experience

Visitar los Estados Unidos este mes siendo un amante del cine produce unas ganas irremediables de ver "The Dark Knight", que está batiendo todos los records, en un Imax y en versión original. Así que conseguimos entradas y más de dos semanas después de su estreno pudimos ver la película en otra sesión "sold out".

Las diferencias fundamentales, además de una sala con una pantalla gigante y cuadrada, es que algunas de las escenas están grabadas en formato Imax, lo que supone una mayor resolución y un formato de imagen de mayor tamaño. Por parte del sonido, al ser salas ligeramente más pequeñas el audio es más fácil de controlar y por tanto su calidad es sensiblemente superior a las salas estandar.

Sorprendente la gran aceptación que tienen estos estrenos en salas particularmente espectaculares, cuando en España son más las salas que cierran cada día, como reacción aparentemente lógica al aumento de las descargas de los estrenos.

Y digo aparentemente, ya que si la calidad de las salas fuese remotamente cercana a este tipo de salas tecnológicamente avanzadas estaríamos hablando de más y más gente dispuesta a pagar sus 7 euros (18 dolares en el caso de los americanos) por disfrutar de la experiencia del cine. Y es que pocos estamos dispuestos a pagar los entre 5 y 7 euros que cuesta ir al cine simplemente a ver una película, algo que podemos hacer en el confort de nuestra casa.

Tal como hablaba de la industria discográfica que debería evolucionar, el eslabón debil de la industria cinematográfica, las salas de cine, deberían aprender que en estos nuevos tiempos es fundamental mirar hacia adelante con nuevas estrategias y no estancarse en sus modelos tradicionales.

El problema una vez más es que las situaciones privilegiadas en las que se encuentran proporciona unos ingresos extraordinarios que los responsables de las salas no quieren dejar escapar.

Realmente no es nada nuevo, sólo la enesima confirmación de un fenómeno que lleva ya algunos años en la prensa.

28Abr/080

Be Kind, Rewind. El Fin del Copyright.

Los que me conocen saben que he sido fuerte defensor de los derechos de autor como forma de mantener viva la música de calidad. Pero es de sabios rectificar y en los últimos tiempos mi postura está cambiando. Si la piratería consigue que grandes bandas como Kiss o Metallica giren más a menudo e incluso toquen en Bilbo, bienvenida sea.

Pero hoy no vengo hablar ni de el Bilbao Live ni el Kobetasonik. Hoy toca hablar de una película que ha puesto otro granito en mi cambio de mentalidad. Be Kind, Rewind (a.k.a. Rebobine por favor)

Brevemente, el argumento nos lleva a un videoclub donde por accidente todas las cintas (es un viejo videoclub donde se niegan a dar el cambio al DVD) se borran, y debido a la necesidad de no fallar al jefe, comienzan a grabar sus propias versiones caseras de las películas. El éxito del videoclub, que pasaba una crisis de la que no veían como salir, es enorme, e incluso viene gente de otras ciudades a alquilar estas películas que ellos denominan "suecadas" (sweded). La formula es simple, tu eliges que película quieres ver y si no la tienen ya creada ellos te la proporcionan en un plazo de un día.

SPOILER (no leas este parrafo si no has visto la película)

Esto les funciona muy bien hasta que un día aparecen los agentes de la propiedad intelectual (el equivalente a nuestra "querida" SGAE) y destruyen su trabajo de meses en minutos. Pero el aprendizaje viene a partir de aquí. Y es que lo que la gente valoraba no es la historia, la parte que tenía el copyright, lo que por lo que la gente pagaba era por las películas caseras, no por las historias. Así que terminan creando su propia película, involucrando a todos los socios del videoclub, con el valor añadido de que todos son participes de la obra.

FIN DEL SPOILER

Y volvemos al mundo real donde la gente ya no está dispuesta a pagar por contenidos fríos. Hay que dar servicios. Las personas prefieren pagar 45 euros por un concierto de R.E.M. que comprar su último disco. Prefieren ver las películas en casa aunque la calidad no tenga nada que ver con el cine, pero está dispuesta a pagar por contenidos en HD on-demand. El modelo cambia, y la gente ya no quiere lo que querían nuestros padres, aunque la industria no haya sido capaz de entenderlo.

Afortunadamente algunas compañías y bandas si que lo están haciendo, y nos ofrecen sus últimos discos gratis, o pagando "la voluntad" como Radiohead, Nine Inch Nails que ha editado su último álbum en múltiples versiones para que la gente que quiera escucharlo lo pueda hacer gratis y los que quieran algo más puedan comprarse la versión que más les satisfaga (incluso los anti-Napster Metallica se plantean ahora sacar su disco de manera gratuita). Y mientras la distribución clásica cae en picado, más y más compañias punteras del sector apuestan por el modelo de descarga directa, tanto en audio como en video.

Pero esto no acaba aquí, y es que a donde nos lleva está película es que efectivamente, el boca a boca puede funcionar perfectamente. Herramientas como Purevolume y MyStrands, o redes sociales como MySpace resultan ser potentes herramientas de marketing que sirvan para lanzar las carreras de tipos como Mike y Jerry (los protagonistas de Be Kind, Rewind). El modelo se está socializando, y es imparable. El consumidor manda y tiene la última palabra. Ni las disco/video-gráficas pueden evitar lo que es ya una realidad