La delgada línea
Esta última semana en varias conversaciones alguien ha pronunciado la palabra “awareness”, término habitual en el Marketing clásico para hacer referencia a estrategias basadas en que nuestra marca se de a conocer y/o que nuestro cliente potencial nos tenga en cuenta a la hora de ejecutar su decisión de compra.
El problema surge a la hora de migrar estas iniciativas a la Red. A la hora de ejecutar estas campañas nos enfrentamos al peligro de hacer Spam, con un efecto totalmente opuesto al deseado. Aparecer en cada página, en cada click, en cada tweet, correo electrónico... no es lo que el usuario espera, aunque haya hecho opt-in en todos y cada uno de los servicios.
Si me subscribo a una newsletter, espero tener un tipo de contenido (normalmente promocional), mientras que si me sindico al blog de alguna compañía espero tener otro tipo de contenido (normalmente notas internas o novedades que se están cocinando), si comienzo a seguir alguna de sus cuentas de Twitter o Facebook busco promociones y noticias sobre el sector. Y lo último que espero como persona interesada en la compañía-producto es que se me bombardee con la misma información en todos los medios.
Peor aún son aquellas compañías, y no son pocas, que además de tener un único mensaje para aquellos usuarios fieles que les siguen y están interesados ellas, utilizan estos canales como extensión de sus campañas en páginas web, buscadores, etc. no llegando a entender que se trata de públicos totalmente diferentes.
Comenta tu último post en Twitter sólo si es realmente interesante. Publica en el blog de la compañía el último lanzamiento a modo de nota de prensa, sí pero si se sólo si se trata lanzamiento importante. De lo contrario, si bombardeas todos los canales con la mísma información, los usuarios dejarán de visitarte y perderán todo el interés por seguirte ya que lo único que reciben es eco.
En general, es importante adaptar el mensaje a cada canal y ofrecer un valor añadido a cada uno de ellos. Unificar el mensaje puede facilitar la gestión pero a la larga produce una devaluación del mensaje que es importante tener en cuenta y valorar en su justa medida.
To be or not to be.
Últimamente estoy cuestionandome cómo de importante es la presencia en la Web a nivel personal-profesional en contrapunto al nivel empresarial.
La máxima que dice que aquella empresa que no está en Internet no existe está de sobra aceptada. Si alguien te busca en Google y no te puede encontrar, tienes un problema (incluso siendo empresas locales sin mayor necesidad de apertura). Pero ¿cómo de importante es esto en el caso de los individuos?
Concretemos aún más ¿cómo de importante es estar presente en la Web cuando buscas vivir de Internet?
Parece una obviedad, pero muchas personas se olvidan o no dan importancia a su propio "branding". No hablamos de convertirse en un Chris Anderson, si no de tener control de lo que alguien pueda encontrar de nosotros en la red. Al hacer una búsqueda en Google con tu nombre la mayor parte de los resultados deberían estar ahí por que tu así lo quieres. En Marketing lo llaman SEO, aquí lo podriamos renombrar por "crearte tu carta de presentación".
Muchas veces, incluso colegas, han cuestionado que busque a alguna persona en un buscador, pero si Google es nuestra puerta a la información también debería serlo para saber más de la gente. Si me van a presentar a alguien o si me hablan de alguna persona, usaré Google para saber más de ella. Es por eso que en mi opinión resulta fundamental que conozcamos estos resultados y hagamos lo posible para tener los resultados bajo control.
Y en la era del Web 2.0 donde crearse una web, un blog, una cuenta de Flickr, participar en un foro o tener nuestro perfil en LinkedIn, es tan sencillo estar que ya no hay excusas para no hacerlo.
¿Qué opinión os merece a vosotros?
