Cacofonías
Publicado por Ibai
Un més sin actualizar, cuando prometía actualizar a menudo, pero las vacaciones y la vuelta han sido vertiginosas.
Los que me seguís en Twitter sabréis que he estado en Japón, y además de su buen gusto músical (pensar que de J-Pop vive el japones es como pensar que en España sólo escuchamos flamenco), una de las cosas que me llamó la atención nada más aterrizar es el bombardeo de información al que te enfrentas cada día.
Imágenes, sonidos y textos que llenan cada espacio y cada rincón. Un descontrol originado por el hecho de no existir control ninguno sobre lo que la publicidad puede hacer o no hacer.
Y es que en un país como el japonés donde la norma es aislarse del entorno a través del móvil, música, etc es muy complicado captar la atención de los posibles clientes. La cuestión es si es lícito intentar captar la atención de alguien que ha optado por no prestar atención (p.e. escuchando el Ipod en la calle o el metro) causando una "cacofonía sensorial" al resto.
En muchos momentos la situación me recordaba a las primeras batallas de la puclicidad en una Internet plagada de pop-ups, banners parpadeantes, y ruidos a cada paso de click. Una situación que en Internet pareciamos haber superado (aunque ultimamente los interestitials de muchas páginas quieren recuperar) pero está visto que en MundoReal todavía existen lugares que consideramos avanzados donde vivir supone enfrentarse a los mismos retos para los sentidos como los que nos encontrabamos al navegar a finales del siglo pasado.
3 semanas han sido suficientes para volver a repasar la teoría de la publicidad de forma muy práctica:
- Tras dos-tres días, todos habíamos desarrollado una perfecta ceguera al banner. Ante una sobrecarga de información nuestro cerebro optó por desconectar.
- La información irrelevante no le interesa a nadie. No publicites tu banco en el distrito de la electrónica, pierdes tu tiempo.
- Menos es más. Con tantos anuncios es imposible leerlos todos, y con tanto texto y tan poca imagen, si no entiendes el lenguaje no trasmites ningún atributo de marca a los no conocedores de la lengua.
- Sobresaturar a tu posible cliente es contraproducente. Si colocas a alguien gritando las ventajas de tus productos a la puerta de una tienda más que atraer clientes los vas a asustar.
En resumen, Japón debería ser una visita obligada para todos aquellos publicistas en busca de "worst practices".
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