Abiertos 24 horas
Cuando parece que por fin Facebook se confirma como la actual dominadora de las redes sociales, pasando por encima de “viejas glorias” como MySpace o dominadoras locales como Tuenti, cada vez se hace más complicado asumir el entorno cerrado que proponen.
Y es que, a las puertas de la próxima década, nos volvemos a encontrar dos frentes tal y como ocurría al inicio de estos primeros años del milenio. Inicialmente Internet parecía un sitio natural para los portales y que ésta no tenía sentido sin ellos, hasta que nuevas aplicaciones, buscadores y páginas web empezaron a darle fuerza al concepto de plataforma.
El “dámelo hecho” frente al “Juan Palomo”. Lo “cerrado” frente a lo “abierto” (muy matizables estos dos últimos aspectos). Mientras los primeros abanderados por Yahoo intentaban retenernos el mayor tiempo posible en su sitio web, los que favorecían el segundo, abanderados por Google, proponían Internet como un campo abierto donde ellos eran el vehículo perfecto para disfrutar de una mejor experiencia.
Jugar a lo primero es la forma sencilla de rentabilizar el servicio, pero es igualmente la forma más sencilla de perder esta rentabilidad cuando los usuarios nos abandonan, ya que como dice la máxima de la red: “la competencia está a un click de distancia”.
El final de aquella historia ya lo conocemos.
Pero ahora se vuelve a repetir, y la tan aclamada “Web 2.0” vuelve a presentar una batalla similar, a batalla por nuestro “tiempo de navegación”. Facebook y Tuenti se cierran en banda y quieren que nuestra vida online les pertenezca (chat, blogging, fotos, vídeos, microblogging, minijuegos... todo lo que imagines). Por otro lado tenemos infinitas aplicaciones que nos permiten realizar todas estas actividades en comunidad de manera mucho más flexible y abierta.
Pasada la novedad de las redes sociales y situándose ahora en el momento crítico de demostrar que pueden ser rentables, la duda sobrevuela los tejados de estas compañías que la única, aparente, forma que ven de monetizar sus servicios es secuestrando nuestra información. Mientras, servicios como Twitter pueden servir de agregador de otros servicios como Flickr, Youtube o WordPress, permitiendo convertir Internet en una gran red social basada en pequeñas “redes”.
Nos enfrentamos como siempre al problema de la simplicidad y la integración frente a la potencia y la flexibilidad.
No sé vosotros, pero yo cada día me encuentro más incomodo utilizando Facebook, y encontrando irrelevante todas sus nuevas propuestas, mientras que Twitter evoluciona de una forma natural para situarse como el servicio del que ya no puedo prescindir.
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Publicado por Ibai
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10 mayo, 2009 - 11:50
Totalmente de acuerdo… Últimamente sólo visito Facebook para echar un vistazo a la página principal, que no deja de ser un Twitter, y ver algunos álbumes de fotos de amigos… Poco más, ni test absurdos, ni invitaciones ni nada…
Por el otro lado, cada día encuentro más gente interesante en Twitter, mantengo más conversaciones y soy redireccionado a más sitios que me gustan