Electric Festival: Propositos y despropositos
Fin de festival y toca hacer balance. No es 100% tecnología, pero siempre hay espacio para un pequeño off-topic.

En lineas generales, los grupos estuvieron a la altura pero no así todo lo referente a la organización. Y no podemos darles crédito por ser novatos, ya que Last Tour International es un referente en cuanto a organización de festivales (Azkena Rock, Bilbao Live, Santander Summer Festival, etc).
Lo primero que hicieron mal es la elección del sitio. Cierto es que no tendrían muchas más opciones, pero no es de recibo montar un festival en un sitio donde para ir de la zona de acampada al recinto de conciertos sea necesario tomar un autobús. Si no puedes tener un sitio que aúne ambas zonas en un único lugar, no hagas un festival.
Segundo, todavía no he encontrado sentido a la separación de las entradas para los poseedores de entrada de uno y dos días, siendo ambas entradas identicas. Agregar la demanda es algo necesario si es que no tienes un buen motivo para desagregarla, y en este caso no la había. Alineado con esto, este año vi un par de casos de problemas con las pulseras de acceso. En ambos casos, se trataban de pulseras rotas. ¿En pleno siglo XXI, rodeados de tecnología, y todavía tenemos que seguir empleando pulseras de plastico y/o tela para identificarnos? ¿Por qué no procesar tarjetas personales con foto? Las estaciones de ski lo hacen y funciona. Pero no, parece que en el mundo del rock hay que ser "cutre" aún en estos tiempos.
Otro tema aparte, es que en los festivales españoles al consumidor se le toma el pelo descaradamente, y se aprovechan de él. Definitivamente el triunvirato que formamos Mundillo, Ibai y yo decidimos que la peregrinación al Download Festival ha de ser anual. Me explico, se puede llegar a entender que tras pagar una entrada bastante cara no te permitan entrar con bebida, y más discutible entrar con comida (no olvidemos que existe mucha gente con necesidades alimentarias especiales). Entiendo que es una fuente de ingresos adicional y las promotoras no son ONGs, pero si quieres generar ingresos por vender comida, pon un servicio de comidas suficientemente dimensionado, y que la cantidad de gente que había en el recinto no tenga que pegarse por un "bocadillo" (lo entrecomillo por que no estoy seguro de que llegase a la categoría de bocadillo), teniendo que perderse gran parte de alguno de los "shows".
Y para completar la pataleta, el sonido. Más concretamente, los problemas de sonido que parecen ser el sino de LTI. Ya fueron graves el año pasado en el Bilbao Live, y ligeramente en el anterior. Pero este año ha sido alarmante. Los conciertos de la carpa sonaban horribles, y es algo que debían haber previsto. Los ecos hacían que en la segunda mitad de la carpa los instrumentos se convirtiesen en máquinas de hacer ruido. Pero si la carpa tenía su excusa y también tenemos que darle las gracias por salvarnos del chaparrón del viernes, es intolerable que a un grupo se le vaya el sonido por dos veces. Hablo del concierto de The Offspring, que por suerte se lo tomaron con buen humor, y entretuvieron al público como pudieron mientras solucionaban los problemas, repito, por DOS VECES. Pero hubo bastantes más problemas, que podrían llevarme una entrada entera para numerar.
Pese a todo, el sabor de boca que nos queda no ha sido malo. El exceso de gente y los problemas no quitan lo bueno de haber podido ver a Rage Against The Machine en directo, o disfrutar nuevamente con una actuación de Metallica. Además de volver a ver a viejos conocidos como Millencolin o Biffy Clyro
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